Hoy tenemos el honor de presentaros a un gran escritor al que nuestro compañero Gorri ha tenido el honor de entrevistar. No dejéis de leerlo y de seguirlo en su blog: www.averiadepollos.com
Le hemos pedido que nos hablara sobre su trayectoria literaria y que nos presentara algunas de sus obras. Os dejamos por aquí lo que nos ha contado:
Mi nombre es Alejandro Hermosilla, nací en Cartagena (1974), vivo en La Manga (San Javier) y escribo habitualmente en el blog www.averiadepollos.com
Estas son hasta ahora mis cuatro novelas publicadas:
Martillo
Martillo fue la primera novela que publiqué (Balduque, 2014). Resumirla no es fácil. Podría describirla como un viaje onírico y espectral por el mundo oriental. También como un homenaje a la literatura de H.P. Lovecraft y a Las 1001 noches. O, mismamente, como una travesía por el país de las maravillas marroquí y, más en concreto, por la laberíntica ciudad de Fez.
En realidad, Martillo es una novela bastante surrealista pero, sobre todo, perversa y arriesgada. El libro está narrado en primera persona, tiene un solo capítulo y se divide en pequeñas frases que van resonando por todas las páginas como si fueran martillazos. Uno de los objetivos que pretendía era lograr adentrarme en el mundo árabe junto al lector como si ambos estuviéramos viajando sobre una alfombra voladora o tuviéramos una lámpara maravillosa que nos confrontara con nuestros deseos y miedos. Otro objetivo era mucho más obvio y consistía básicamente en confrontar dos mundos aparentemente distantes y lejanos como son Oriente y Occidente. Y otro sería intentar lograr literariamente algo parecido a lo conseguido por David Lynch en sus filmes más experimentales.
Queda claro, por tanto, que Martillo es una novela vanguardista. Lo que no significa que sea difícil. En realidad, es un libro divertido y juguetón. Un libro que aconsejaría leer de principio a fin sin pausa alguna porque es una especie de torbellino literario que busca reblandecer el cerebro del lector y transportarlo a otra dimensión y para eso necesita de su completa implicación y atención.
Bruja
Bruja fue mi segunda novela publicada (Balduque, 2016). Una obra que, en cierto sentido, es el reverso femenino de Martillo y considero, sin duda, la más compleja de toda mi producción. Bruja se encuentra escrita en segunda persona, no tiene capítulos y está hilvanada a través de frases cortas que remiten al lenguaje simbolista y al preciosismo.
Bruja es un libro completamente onírico en el que las frases semejan ensoñadoras olas marinas y cada página un trozo del vestido de la hechicera que la protagoniza: una bruja que pasea por un castillo gótico rememorando distintos episodios de su biografía que vienen y van en torno a su mente como si fueran los pliegues de una falda mecida por el viento.
Bruja es una locura. Es un delirio. Es un poético, alucinante fresco simbolista que rememora viejas leyendas románticas y antiguos cuentos infantiles. Es jazz negro, femenino y oscuro. Es una novela perversa que recupera y actualiza la presencia de las brujas y las fuerzas oscuras en nuestro mundo, explorando la memoria y el dolor de una mujer encerrada en un castillo donde, como sombras, aparecen todo tipo de personajes imaginarios, reales o no: el marqués de Sade, Hansel y Gretel, Blancanieves, Lewis Carrol o el príncipe Luis II de Baviera.
El jardinero
El jardinero fue la tercera novela que publiqué (Jekyll & Jill, 2018). Su idea nació de una pelea que tuve con un jardinero que terminó en juicio. Con ella comencé un ciclo dedicado a la violencia y al odio. Aunque su desarrollo es bastante complejo, su argumento es aparentemente sencillo: un jardinero nuevo llega a un condado manejado con mano dura por una estirpe de antiguos nobles y guerreros y, desde el mismo momento de su aparición, comienzan a ocurrir una serie de sucesos terribles. El sol, por ejemplo, deja de brillar en los cielos, los jardines lucen descuidados y comienzan a sucederse un sinfín de crímenes sangrientos. A partir de ese momento, comienza una lucha a muerte entre un noble conde y el nuevo jardinero de imprevisibles y funestas consecuencias.
Como se puede deducir de este breve resumen, El jardinero es, en cierto sentido, una novela donde se pueden vislumbrar las consecuencias de aquel mítico enfrentamiento entre amo y esclavo al que Nietzsche le dedicara unas célebres reflexiones. Aunque esta sería tan sólo una visión
superficial de lo que acontece en el libro. En realidad, El jardinero es un fresco erótico y muy violento que refleja de manera metafórica esa incertidumbre moderna que iguala a víctimas y culpables y transforma los más elementales actos de la vida cotidiana en perversiones. Es un texto lleno de rabia e ira que recoge el legado de la literatura de Kafka, Bernhard, el Marqués de Sade o lautreámont y que convierte las páginas del libro en hojas aceradas y a cada una de sus frases en tijeras de podar.
Un reino oscuro
Un reino oscuro es mi cuarta novela y hasta el momento la última publicada (Jekyll & Jill, 2022). El libro nació de un sueño que tuve, protagonizado por un hombre tullido y un poco deforme, (poseía una joroba), que decidía escribirle una carta a su rey contándole las afrentas que se estaban cometiendo contra su majestad en la población donde vivía. Este hombre intentaba escribir la carta perfecta y para ello dedicaba varios días a redactarla. Corregía y corregía una y otra vez cada línea porque deseaba que el rey no perdiera mucho tiempo en leerla. Tras casi un mes de correcciones, desvelos y continuos trabajos enviaba la carta (que no tenía más de diez líneas) a palacio) y, a continuación, aparecía el monarca riéndose sin cesar al recibirla. El día después anoté este sueño y comencé a escribir un libro en el que miles de súbitos vivían atemorizados y torturados en un reino cuyo monarca cruel muchos pensaban que era una araña gigantesca.
La novela se encuentra protagonizada por dos arquitectos (padre e hijo) que se adentran un par de veces al mes en los oscuros bosques que hay a las afueras de su ciudad para supervisar las reformas y obras que dirigen en las mansiones y palacios de un paisajista, un duque, un pianista y un escritor. Cada uno de estos personajes (el paisajista, el duque, el pianista y el escritor) se encuentran de un modo u otro desequilibrados y un tanto trastornados. Cada uno de ellos se encuentra obsesionado con diversos temas como el arte, los pasantes artísticos, el ocaso del mundo, su administrador, su jardinero y cocinero y con el rey del condado en el que habitan. Al mismo tiempo, al final de cada capítulo y monólogo del libro, van apareciendo diversas historias imaginarias y reales protagonizadas por reyes históricos que, de manera más o menos sutil, se entrelazan atmosféricamente con los discursos del paisajista, el duque, el pianista y el escritor.
En realidad, aunque Un reino oscuro se desarrolla en una época indeterminada (que podríamos situar entre el siglo XVIII y principios del XIX), lo que he pretendido es realizar una descripción de la sociedad occidental actual. La mayoría de personajes perdidos que aparecen en la novela son reflejo de miles de ciudadanos occidentales aislados en medio de ciudades, los cuales únicamente piensan en sí mismos, sólo hablan de si mismos y creen estar rodeados de enemigos por todas partes. Un reino oscuro es, en cierto modo, un reflejo del mundo esquizofrénico y perverso que hemos forjado y en el que nos desenvolvemos habitualmente. Un mundo en el que los individuos viven en constante tensión, engañándose a sí mismos y al resto de sus compañeros.
