¿Ya escribiste tu libro? ¿Lo has corregido? ¿Lo has pasado por un lector cero? ¿Has vuelto a corregir? ¿Has decidido el método de publicación que elegirás?
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Y si ya has pasado por todos esos pasos, ahora necesitas saber cuáles son los trámites legales que se suelen hacer.
Si vas a publicar con editorial (ya sea tradicional, de autopublicación o de coedición) te habrán mencionado que están incluidos los trámites legales. Si tienes curiosidad en saber cuáles son, no te pierdas este artículo. Por otro lado, si vas a ser tú quien se lo guise y se lo coma, no está de más que estés un poquito mejor informado sobre esto.
1: Registro
Este trámite en realidad se tendría que hacer antes de enviar tu escrito a cualquier sitio, incluidas las editoriales y los lectores cero. Es una prueba de que la obra es tuya y te servirá en caso de que tengas que demandar a alguien por plagio.
La forma más formal u oficial de hacer este paso es a través del Registro de Propiedad Intelectual, y puede hacerse en las oficinas pertinentes, con un notario, en la SGAE y en CEDRO.
¡Ojo!, se registra la obra, no se pueden registrar las ideas, solo la forma en la que se expresan.
Así que si de repente ves que alguien saca algo muy parecido a tu historia, pero con una estructura, personajes y redacción diferentes, no se consideraría plagio. Acuérdate que ya todo está escrito, lo importante es la forma en la que se escribe. Te aconsejamos leer libros como El guion y la trama, de Ronald B. Tobías o La semilla inmortal, de Jordi Balló y Xavier Pérez.
Pero no solo se puede registrar ahí, también se puede hacer en plataformas digitales como Safe Creative, en donde, además, se pueden registrar obras parciales o borradores. ¡Ojo! La cuenta gratuita te permite el registro, pero tu obra es de dominio público, lee bien las condiciones antes de hacerlo.
Este trámite es independiente de la publicación, puede hacerse o no, y una vez publicado el libro ya no tiene sentido hacerlo porque la mejor prueba de que es tuyo es que la publicación está a tu nombre.
El registro sirve básicamente para demostrar quién tiene pruebas de la existencia de ese escrito antes que otra persona. Por supuesto, no se puede registrar un libro que ya ha sido publicado, porque la publicación en sí ya es una prueba (a no ser que alguien pueda demostrar de algún modo que ese documento existe bajo otro nombre antes de la fecha de publicación). Por este motivo también son válidos otros medios; cualquier cosa que demuestre en qué fecha escribiste el libro.
Una pregunta frecuente es: ¿Mis redes sociales pueden ser una prueba?
La respuesta es sí, pero no son muy fiables. Ten en cuenta que las redes son inestables y en cualquier momento pueden cerrarte la cuenta o puedes perder la publicación. Además, ten en cuenta que si más adelante quieres participar en algún concurso, o si quieres optar a la edición tradicional, muchas veces se pide que la obra sea inédita (esto incluye redes).
Otra cosa importante: cuando las editoriales hablan de trámites, nunca incluyen el registro porque este es un paso que tiene que hacerse antes. Incluso hay editoriales que no aceptan obras sin registrar en la propiedad intelectual.
2: ISBN
Mucha gente ha oído hablar de este código, pero muchos se preguntan, ¿qué es y para qué sirve?
Básicamente es un código de identificación. Digamos que es el DNI del libro. ¡Ojo! No identifica la historia, sino la edición. Por eso es que cada edición tiene un ISBN diferente, así se distingue una de otra.
Ahora vamos a una pregunta frecuente: ¿Es obligatorio?
Esta respuesta depende de lo que quieras hacer con tu libro. Si lo que buscas es imprimir libros para venderlos por tu cuenta o regalarlos, no, no es necesario. Y tampoco hace falta para venderlo en plataformas como Amazon (más abajo entraré en detalle sobre este punto). Pero sí que es imprescindible para ponerlo en puntos de distribución en donde se exige un código de barras. ¡Ojo! El ISBN y el código de barras van ligados. No es como cualquier producto que metes en una tienda y puedes generar un código de barras automático de uso interno. Los libros tienen un IVA diferente y es necesario que conste como venta de ese libro en concreto, por eso el código de barras tiene una numeración especial y está relacionado con el ISBN.
Ahora sí, vamos al tema de Amazon.
Cuando haces una tirada impresa y luego subes el libro a esta plataforma, ellos te dan un ISBN diferente. Pero, ojo, el número que te dan es de uso interno que solo vale dentro de su tienda, aunque lo llamen ISBN no es exactamente uno, por lo que no identifica el producto como libro. Y no lo captan las librerías ni las bases de datos. Entonces, si quieres usar esta plataforma y que tu libro conste como libro, es necesario que compres un ISBN para esa edición en concreto.
Por cierto, sí, el ISBN se paga. Ronda los 50€, pero además hay que pagar otros 50€ si quieres incluirlo en la base de datos, y otros 50€ si lo quieres urgente. Esto es algo que hay que tener en cuenta cuando valoramos el precio que nos da una editorial que incluye trámites legales (que son casi todas).
3: Depósito legal
Este trámite no es lo mismo que la base de datos. La base de datos a la que nos referíamos en el coste del ISBN es una forma más sencilla de hablar del registro en DILVE, que es, básicamente, un sistema para meter los metadatos de los libros, a los que luego tienen acceso las librerías para poder verlos y ponerse en contacto con el autor o con las editoriales.
Ojo, tampoco tiene nada que ver con el trámite de impresión bajo demanda, que mucha gente lo confunde. Para ponerlo en impresión bajo demanda es necesario contratar el servicio de una distribuidora, y es la forma en la que el libro puede estar disponible en cualquier librería sin tenerlo físicamente. Ellos entran al catálogo general, buscan el libro y lo piden. Ese libro se imprimirá (un único libro o los que se hayan pedido) y se enviará, por lo tanto no hay stock. Pero este es un punto muy amplio que podría tratarse en otro artículo.
Entonces, si el depósito legal no tiene nada que ver con el ISBN, la base de datos de DILVE, o la impresión bajo demanda, ¿qué es?
Es la custodia de la producción cultural de un país. Digamos que es donde están registrados todos los libros que se publican en España. Es un trámite obligatorio, exceptuando algunos casos, pero la obligatoriedad es algo compleja por lo que mejor os dejamos un enlace en donde podéis informaros mejor sobre esto: Biblioteca nacional de España
El depósito legal sirve para tener custodia del patrimonio cultural y es donde se reconoce que el autor ha aportado algo a la cultura del país.
Para hacer este trámite no hay un coste económico extra en cuanto a que no tienes que pagar por ello, pero sí que tiene un coste. Tienes que aportar cuatro ejemplares físicos, que ya te habrán costado lo suyo, y yo incluiría el desplazamiento y el valor del tiempo de ir, hacer cola y perder muchas horas para hacerlo. Pero aunque es un rollo porque no se puede hacer online, es interesante tenerlo (además de obligatorio en muchos casos). Ten en cuenta, por ejemplo, que algunas oposiciones dan puntos por tener libros en el depósito legal.
De cualquier forma, si vas a publicar con editorial, casi todas te incluirán este trámite en el acuerdo. Bueno, quiero hacer hincapié en ese «casi», porque no todas lo hacen. Creo que es un punto importante a tener en cuenta en el momento de elegir editorial.
