Si has sufrido o estás sufriendo tu primer bloqueo del escritor, y si además eres una de esas personas a quienes las letras siempre les han fluido de forma natural y sencilla, seguramente te estés preguntando qué es lo que le pasa a tu cerebro. ¿Se ha dormido? ¿Estaré en un agujero sin salida? ¿Tengo que renunciar a mi sueño de vivir escribiendo libros?

¡Que no cunda el pánico! Esto es más común de lo que crees.

El bloqueo o la página en blanco puede pasar de diferentes maneras, cada persona es un mundo y cada situación tiene su solución. Si te identificas con alguno de los casos que menciono en este artículo, intenta seguir las recomendaciones, si no consigues desbloquearte, tal vez sea hora de pedir ayuda a un tutor (te recomendamos las tutorías de Tali Rosu).

Caso 1: No has empezado a escribir y no tienes ni idea de por dónde empezar algo.

Recomendaciones:

  • No intentes forzar a tu cerebro delante de un ordenador o con una libreta en la mano. Eso, aunque no lo creas, es contraproducente porque te estresa más. El estrés es nuestro peor enemigo. Despéjate, libérate. Si puedes haz meditación o dedica un momento al día a la introspección y analiza tu situación. ¿Qué más está pasando por tu cabeza?

Casi siempre tenemos más cosas de las que creemos, tal vez no estés centrándote en escribir porque le estás dando vueltas a otros asuntos, aunque sea de forma inconsciente. Encuentra la raíz del problema e intenta solucionar primero esas pequeñas cuestiones que no te dejan en paz.

  • Siempre cuenta con una libreta o archivo de ideas. Cuando tengas una idea, por tonta que te parezca o por mucho que te cueste verle una continuidad, apúntalo. Cuando tengas un bloqueo de este tipo, proponte ejercicios como coger una de esas ideas y desarrollarla un poco, aunque sea un párrafo. Ten en cuenta que lo importante es escribir cada día un poco, no importa qué o cuánto, solo que las letras salgan de tu cabeza y se plasmen en algún lugar.

Tal vez, cuando menos te lo esperes, encuentras relación entre algunas de esas ideas anotadas, o te surge la inspiración para darle continuidad a alguna.

Pero lo más importante, no lo olvides, es seguir escribiendo. No intentes que salga tu best seller, no busques tu obra maestra. Busca escribir lo que sea. Un día, sin darte cuenta, volverá la inspiración a llenar tu cabeza de imágenes y de palabras.

Caso 2: Has empezado a escribir sin tener una estructura hecha o con la estructura a medias.

Recomendaciones:

  • Si te has parado a leer lo que llevas y te has bloqueado, esta recomendación es más bien para la próxima vez: una vez que empieces a escribir con brújula, sigue con brújula hasta el final o hasta que ya no sepas por dónde tirar. Nunca leas lo que llevas escrito o te detengas a corregir errores; si lo haces perderás ese impulso y es probable que te lleve a un bloqueo.
  • Cuando llegues a ese bloqueo, por el motivo que sea, lo primero que tienes que hacer es tomar un pequeño descanso. ¡Pero no demasiado!, no te duermas en los laureles. Píllate un par de días o tres. No esperes demasiado tiempo porque cada día aumentan las probabilidades de que abandones tu proyecto. Pero ojo, tampoco te agobies por seguir enseguida, tu cerebro necesita descansar, necesita despejarse y liberar tensión.

Una vez que te sientas con fuerza para seguir, ahora sí es momento de leer lo que llevas, y ya de paso empieza a estructurar. Crea una escaleta con lo que vas leyendo. Así, si te vuelve a pasar y vuelves a necesitar un descanso, solo necesitarás leer ese documento y no perderás tiempo o ganas por el esfuerzo de releerlo todo una y otra vez.

Si al terminar el esquema de lo que viene no lo tienes claro para seguir con brújula, pero te han ido surgiendo ideas en el trayecto, anótalas todas. Y si es necesario completa tu estructura; crea un mapa completo y olvídate de ese romanticismo de escribir desde la canalización.

Caso 3: Has intentado hacer estructura o desarrollar las ideas de tu libreta, pero sigues sin resolver el problema.

Recomendaciones:

  • Tal vez necesitas más tiempo, tal vez te estás exigiendo demasiado. Ahora lo importante es quitarte la idea de que tienes que terminar ese libro que te trae de cabeza. ¡Lo importante es escribir!

Apúntate a grupos de escritura, a talleres, a juegos donde te propongan temas… Escribe todos los días un poco hasta que sientas que otra vez tienes ese impulso y esa sensación de que las letras bailan en tu cabeza formando miles de imágenes. Escribe, escribe y escribe. Te recomendamos los temas semanales del Grupo de Escritura Creativa Cuatro Hojas que se proponen en Facebook y el grupo para escritores noveles organizado por Tali Rosu.

Cuando sientas que tu cabeza está más despejada, vuelve a leer el libro que dejaste a medias e intenta continuarlo.

  • Si nada te funciona o si no te apetece esperar tanto y perder tiempo luchando contra esa inspiración que no llega, tal vez haya llegado el momento de admitir que una ayudita no te vendría nada mal. Pídele a alguien que te eche una mano, contrata un tutor para que te oriente o te diga qué le falta a la historia, qué puntos podrías trabajar para poder seguir con la trama…

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No dudes en entrar a este grupo de Facebook creado por Tali Rosu. Si quieres escribir una novela y te apetece entrar a un grupo en el que otras personas puedan estar en tu situación, este espacio es para ti.

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Si has escrito un libro y tienes dudas relacionadas a las opciones que hay para autopublicar, este artículo puede interesarte.

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