Artículo de Tali Rosu
Parece que ahora se vive en base a tres premisas:
Que se haga rápido.
Que se perciba rápido.
Que se deseche rápido.
En el arte también se ve…
Cuadros que se pintan en dos horas, libros que se escriben en tres días, canciones que se crean con bases pregrabadas… A veces parece que la cultura y el arte han dejado de ser una forma de expresión en el que prima el alma queriendo echar a volar. Parece que ahora el mundo nos grita que la vida debe ir a toda velocidad.
Por eso yo disfruto con esas obras artísticas en las que se nota que el autor ha dedicado tiempo y esfuerzo, cuidando detalles con mimo y esmero. Por eso me gusta encontrarme obras literarias en donde la persona que la ha creado ha buscado el momento y el espacio para respirar su obra, remover sus entrañas y escribir sin prisa; donde no importa si queda terminado ese mismo día, al siguiente o cuatro años más tarde, donde se disfruta el momento de la creación, que al fin y al cabo es lo que cuenta y lo que se trasmite al observador o al lector.
Creo que una de las razones por las que los libros autopublicados tienen tanto rechazo, es porque hay muchas obras que son así, descuidadas, rápidas, inmediatas… Pero no os equivoquéis, dentro del mundo de la autopublicación también hay grandes joyas que han llevado un trabajo fino y delicado. Por poneros un ejemplo os doy dos títulos que he leído hace poco, ambas de la Editorial Cuatro Hojas, que ya sabéis cuánto me gusta:
Entre vinos hablaos, de Olga Lujan.
Y Mangus, de Antonio Ramos Pintos.
Y ojo, al hablar de libros cuidados no me refiero a que sean novelas largas, aunque en los dos ejemplos que puse lo son, también pueden ser antologías o poemarios. No importa la cantidad, importa la calidad.
Por poneros un ejemplo, ahora estoy leyendo Furtivos, de Tom Franklin. Son relatos cortos, pero están escritos con mimo. Se nota la calidad literaria y el tiempo dedicado a la composición de cada frase. Este autor ahora es reconocido, pero empezó como todos nosotros, compaginando la escritura con trabajos variados hasta que un buen día empezaron a valorar sus obras.
Todo en la vida requiere tiempo, todo en la vida requiere amor y dedicación.
Como dicen por ahí: «La prisa mata».
Y tú, ¿Conoces libros autopublicados en los que se note ese esfuerzo y ese cuidado al crearlos?

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